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  América Central y del Sur 
  

Brasil

La Hermana Scalabriniana vive el carisma dado por el Espíritu Santo al Fundador Beato Juan Bautista Scalabrini, en la espiritualidad Scalabriniana y en el servicio al pueblo emigrante en las más variadas situaciones en que se encuentran, manteniendo viva la fe, la esperanza y los valores como persona humana.

Brasil es el más grande país de América Latina y la octava potencia económica mundial. El gran contraste social y económico construye un abismo entre ricos y pobres. Los pocos ricos se tornan siempre más ricos y los pobres son cada vez más pobres. La realidad de la movilidad humana intensifica siempre más la migración campo-ciudad. Las grandes metrópolis invitan al cambio ilusorio de vida. Algunos datos concretos confirman la realidad migratoria en Brasil. Entre 1991 y 1996, 2.6 millones de brasileños cambiaron de región en busca de mejores condiciones de vida. La Región Nordeste es considerada la mayor responsable en el movimiento migratorio (43.8% de total). El sudeste es el principal destino de los emigrantes, especialmente el estado de Sao Paulo por sus características industriales. La migración de retorno para el Nordeste también crece. Entre los factores que favorecen ese movimiento está el alto índice de desempleo de la región metropolitana de Sao Paulo, el crecimiento del sector turístico y la instalación de empresas en el Nordeste absolviendo mano de obra.

La Iglesia confía a las Hermanas MSCS, a través del carisma dado al Fundador, la misión de acompañar a los emigrantes. La Misionera ejerce su misión en las áreas de la educación, salud, pastoral-social, centros de acogida, centros de estudios y documentación, pastoral marítima, pastoral parroquial, catequesis, movimientos de los "sin tierra", trabajadores jornaleros, camioneros y cortadores de caña, carboneros y temporeros. Para una mejor organización las 580 hermanas están distribuidas en 04 Provincias sumando 105 comunidades, actuando en 14 estados de Brasil. La gran mayoría son de nacionalidad brasileña. En los últimos años, fruto de los movimientos migratorios, ingresan hermanas de otras nacionalidades: Argentina, Paraguay, Colombia, Haití, Honduras, Bolivia. Cada provincia posee sus propias casas de formación donde se preparan las futuras misioneras. Hoy contamos con 20 postulantes y 30 novicias.

La Hermana MSCS comparte el sufrimiento y la alegría de su pueblo y se solidariza con él. Busca alternativas de vida y lucha por una causa justa. La Congregación crece en el Brasil porque fue ahí su cuna en el siglo XIX y bendecida por un gran número de vocaciones. Hoy, partió hacia nuevas realidades y necesidades en el mundo de la movilidad humana, razón por la cual prepara sus misioneras para ser "emigrante con los emigrantes", una manera valiente de dejar la propia patria y ser con ellos y para ellos la esperanza de un nuevo cielo y de una nueva tierra que les da el pan.
  


Argentina

Nosostras, Hermanas Misioneras Scalabrinianas - MSCS - somos mujeres llamadas, consagradas y enviadas. Animadas por la misión de Jesucristo respodemos libremente a la vocación misionera como migrante con los migrantes. Optamos por un estilo de vida sencilla y responder así a las exigencias del Evangelio. En Argentina hay dos comunidades ubicadas junto a poblaciones migrantes en la gran Buenos Aires. Una en la ciudad de Ramos Mejía, designada como casa de formación. Actualmente viven dos hermanas brasileñas. En Villa Scasso, barrio de González Catán, la comunidad está constituída por tres hermanas de nacionalidad argentina.

La misión de características migratorias se desarrolla a través:

  • De la catequesis familiar

  • Promoción humana, sobretodo por cursos de la formación de y del cuidado para el mayor

  • Formación de agentes de pastoral, asesoria de Laicos Misioneros Scalabrinianos

  • Animación de grupos juveniles y de pastoral migratoria

  • Animación litúrgica

  • Con las mujeres en la valorización de la femenilidad

  • Formación profesional

  • Pastoral familiar

  • Pastoral para los migrantes con asociaciones y equipos de pastoral migratoria

La realidad migratoria en Argentina registra una consistente migración interna debido a la gran pobreza, acrecentada de manera alarmante en los útlimos años, razón de lento desarrollo, ocasionando el aumento del desempleo. El flujo migratorio de algunos paises de América Latina en mayor escala, aumenta el listado de los migrantes pobres e indocumentados, poblando cada vez más las ciudades argentinas, de modo más sorprendente el cinturón de la gran Buenos Aires que es la capital del país.

La comunidad boliviana presente en Argentina suma hoy un millón y medio de los siete millones de habitantes de Bolívia. Es una población caracterizada por la migración marcada por la xenofobia, por políticas migratorias de Argentina rígidas y por la discrininación racial y social favoreciendo a la clandestinidad. Entre ellos actuam agentes de la "industria de la migración", explotadores de los emigrados, favoreciendo el ingreso irregular en territorio argentino. Resgistranse situaciones de explotación entre los própios bolivianos.

Cerca de 700 mil inmigrantes llegan de Paraguay. 350 mil viven en situación irregular y son admitidos en el trabajo clandestino y sujectos a sueldos en negro. Los peruanos llegan a 5000 mil. Los refugiados registrados en la última década, sumam cifras de 11.380 mil provenientes de 74 naciones. Hoy ACNUR (Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados) acompaña 3 mil refugiados en la Argentina. Segun los acuerdos internacionales, la Argentina recibió 4.200 ucranianos, 2.100 rusos con visto de inmigración temporaria. De estos 80% atiende aún la sistematización de documentos que les permite vida social y económica dignas.

La República Argentina se constituye de aproximadamente 35 millones de habitantes. 5% de la población concentra la economia. La mayoria 95% forman parte el cuadro de los excluídos. Son desplazados por mala distribución económica. Entre ellos se ubican los migrantes, de los cuáles 80% suman la población de Argentina. La migración contemporánea se caracteriza por latinoamericanos. Un gran número proviene de Paraguay, Bolívia y Peru. Refugiados y europeos echados por la guerra pertenecen al escenário de la mobilidad humana más reciente.
  


Colombia

En Colombia estamos presentes con un grupo de hermanas misioneras Scalabrianas -MSCS- consagradas a Dios en el servicio evangélico y misionero a favor de los emigrantes y desplazados. Nuestra comunidad es multicultural: somos de hecho siete brasileñas, una ecuatoriana y una colombiana. Vivimos entre las personas en movilidad sensibles a sus necesidades, incansables y animadas de una apasionada dedicación, en la alegría sostenida del amor de Dios.

En nuestra misión testimoniamos, antes que nada el amor por el prójimo con la asistencia a los desplazados de la Casa del Emigrante y la estación de Bogotá; asistimos también algunos estudiantes extranjeros presentes en nuestra comunidad y recibimos con particular amor aquellas jóvenes en búsqueda vocacional que desean hacer o realizar un período con nosotras o también aquellas que están ya en preparación a la vida religiosa en las diferentes etapas del camino religioso. Nos dedicamos a la pastoral vocacional, coordinamos y animamos la pastoral en la arquidiócesis de Bogotá y en el Consejo Episcopal Latinoamericano -CELAM, también la pastoral para los emigrantes, la pastoral del turismo y el apostolado del mar. Nos ocupamos en fin del laboratorio para las traducciones, llevamos a cabo así un valioso servicio a la iglesia que está en Brasil.

Toda nuestra obra se desenvuelve al interno de la realidad actual de Colombia. Como es notorio desde los años cincuentas Colombia vive una situación interminable violencia interna. Las fuerzas políticas del país no encuentran puntos de encuentro para concordar un tratado de paz duradero. Por esto el pueblo sufre agresiones de más partes: de parte del ejercito, que interviene para mantener el orden, de parte de la guerrilla que quiere reorganizar la nación, y de parte de los militares que defienden los intereses de todos aquellos que son poderosos en el país. A Esto se añaden las violencias provocadas por la producción y el tráfico de la coca.

Tal situación obliga a la población ciudadana a estar en continuo movimiento. Se considera que actualmente un millón de colombianos desplazados, sin ninguna ley que los proteja. Solamente la iglesia y las ONGs que trabajan para disminuir el drama de las familias obligadas a dejar la propia tierra y todo aquello que tienen para proteger su propia vida la vida de sus seres queridos. Colombia, además, produce emigrantes, pero no atrae inmigrantes, solamente turistas!
  


República Dominicana

Tres Hermanas Misioneras Scalabrinianas - MSCS - llegaron en la República Dominicana, en la ciudad de San Pedro de Marcorís, en septiembre de 1991. Desde el comienzo las hermanas se hicieron migrantes entre los migrantes. Comparten la vida con los inmigrantes hatianas que trabajan en codiciones inhumanas en los ingenios de caña de azucar, denominados "bateyes". Participan con ellos de los problemas por la dificultades de vivienda, aprendizado de la lengua, en la inculturación y lucha por mejores condiciones sociales. Recorren el camino histórico del pueblo de Israel hacia la tierra extranjera.

Con el desarrollo de la labor misionera y nuevas vocaciones, la presencia de las hermanas se expandió. Actualmente en la República Dominicana existen dos comunidades, una ubicada en San Pedro de Macorís y otra en la Capital, Santo Domingo. Suman hoy cinco hermanas brasileñas y una haitiana. Una joven dominicana está preparándose para la vida religiosa scalabriniana. Actualmente hace su noviciado en Brasil y pronto regresará a su país como misionera.

Las hermanas se dedican al servicio de los migrantes, sobre todo con los más pobres y necesitados, insertos en la iglesia local. Coordinan y animan a nível nacional la pastoral de la movilidad humana en la Conferencia Episcopal. Estos servicios comprenden la atención a diferentes categorias de personas en mobilidad, incluyendo turistas, trabajadores del turismo y marineros. El servicio evangélico y misionero de las hermanas incluye la formación de jovenes para la vida religiosa, la animación y coordenación de la pastoral para los migrantes en las más diversas realidades de las diócesis dónde viven.

La presencia numerosa de extranjeros en la República Dominicana proviene en su mayoría de Haiti. Migran hacia la Republica Dominicana echando su suerte en condiciones más favorables de vida frente a la dramática situación de pobreza de su país de origen. Los cubanos migran por la situación política local. Los europeos contituyen la población migrante para el trabajo y el comercio. A la realidad emigratoria se contrapone la fuerte inmgiración de los dominicanos hacia los Estados Unidos y en los últimos diez años, hacia Europa. Este último fenómeno registra en su mayoría las mujeres. Tambén en los úlitmos años el movimento de migración forzada de regreso, de los así denomidados deportados, ilustra el cuadro improvisado de la migración. La hermana misionera scalabriniana comparte con ellos su misión como mujer consagrada y a la vez migrante que tiene como patria el mundo y el sueño de la tierra que le dá el pan.

 


Paraguay

Nosotras, Hermanas Misioneres Scalabrinianas - MSCS - estamos presentes en Paraguay hace 25 años en el servicio evangélico y misioneroo a los migrantes. Somos dieciocho hermanas brasileñas. Las seis comunidades, en las cuales vivemos, están ubicadas en los departamentos de Alto Paraná y Central. Dos comunidades están insertas donde vive la mayoría de los migrantes brasileños en tierras paraguayas. Ocupanse especialmente con la formación de futuras Misioneras Scalabrinianas. Tres comunidades viven en Alto Paraná. Dedícanse al servicio socio-pastoral entre los migrantes a nivel local y diocesano. Auxilian en la pastoral parroquial y realizan actividades de apoyo a los indocumentados. La pastoral de la salud prioriza la medicina alternativa. Los servicios alternativos y servicios que surgen eventualmente tienen como objetivo responder a las exigencias de las comunidades y de los migrantes. La comunidad del departamento Central coordina la pastoral migratoria a nivel nacional y anima el centro de evangelización y promoción humana "Santa Librada", en Asunción. Allí las mujeres inmigrantes reciben hospedaje, formación profesional y orientación de diferentes maneras.

La obra pastoral entre los migrantes en Paraguay objetiva:

  • Ser puente entre los migrantes indocumentados y las autoridades locales

  • Formar animadores y animadoras de la pastoral migratoria

  • Promover la organización entre los propios migrantes

  • Animar la semana de las migraciones

  • participar de la misión en el exterior.

Nuestra presencia misionera se concretiza en la realidad migratoria que se constituye en situación de significativa relevancia. Entre los casi 5.200.000 habitantes de Paraguay, más de 213.000 son extrangeros. De éstos, casi 116.000 son provenientes de Brasil Los demás se originan de Argentina, Corea, Bolívia, Chile y Peru. Entre la población inmigrante, un promedio de dos sobre tres son indocumentados.

A partir de los años ochenta, la migración interna del campo hacia la ciudad, crece largamente. En su mayoría son mujeres. La emigración de paraguayos hacia Buenos Aires, capital de la República Argentina constituye un fenómeno creciente y asustador a cada dia.

 


Ecuador

La pobreza en Ecuador constituye una grave problemática que alcanza más de la mitad de la población nacional. Después de 1982 las condiciones sociales se agravaron por causa de la crisis económica y de la política gubernamental interna. Tal situación provocó un fuerte incremento de la pobreza, del desempleo y de la deuda pública, afectando directamente toda población originando el movimiento migratorio. El país sofrió la partida de millares de ecuatorianos para América del Norte y algunos países de Europa como Italia, España e Inglaterra. Asiste también a una migración interna ya favorecida por los fenómenos climáticos y ambientales. En la realidad migratoria de Ecuador se incluye la presencia de prófugos y refugiados colombianos, empujados por las situaciones internas de nuestro hermano país Colombia.

En tal realidad las Hermanas Misioneras Scalabrinianas - MSCS- están presentes con el servicio evangélico y misionero a los migrantes en los trabajos de coordinación y animación , en la asitencia y en la pastoral a nivel nacional y diocesano, La atención y compromiso se concentran en las más variadas categorías de migrantes presentes en el territorio: refugiados, migrantes internos, emigrantes y migrantes fronterizos. En la misión las Hermanas MSCS dedican energía, tiempo y todas las riquezas de la propia feminidad, vocación y competencia a servicio de la vida del migrante. Anuncian y testimonian Jesucristo para construir una sociedad más justa y fraterna, donde cada persona y su familia son respetados y sus derechos asegurados. Ese empeño es vivido por las hermanas en colaboración y en red con la realidad local e internacional con las cuales ellas establecen coordinación para alcanzar los objetivos comunes.

Cinco hermanas MSCS, de nacionalidad brasileña, se hacen migrantes con los migrantes en tierras ecuatorianas. Viven en dos pequeñas comunidades, donde hacen de sus vidas un don recíproco y un constante empeño de apertura al otro sobretodo el diferente, para acogerlo y reconocerlo en su identidad y en la situación concreta en la cual vive, se alegra y sufre.
 


Honduras

Las Hermanas Scalabrinianas - MSCS viven el carisma Scalabriniano entre los emigrantes también en Honduras, C.A, a partir de 1991. Somos una comunidad de tres Hermanas MSCS, de las cuales dos brasileñas y una colombiana.

Nosotras estamos presentes en puestos de coordinación en la animación de la Pastoral de Movilidad Humana a nivel nacional y en la Arquidiócesis de Tegucigalpa junto a la Iglesia, sociedad civil e instituciones públicas e internacionales, como también en el Centro de Atención al Emigrante Retornado - CAM en el aeropuerto de Tegucigalpa. La Pastoral de Movilidad Humana también se hace presente en el aeropuerto de San Pedro Sula y en la Casa del Emigrante en Ocotepeque, frontera con Guatemala. En estos Centros promovemos la acogida digna al emigrante, luchando por la defensa de sus derechos y ayudándoles en el proceso de reinserción social y laboral. Además el trabajo de la pastoral comprende la animación y coordinación de la pastoral migratoria en las demás diócesis del país.

Las prioridades de nuestra acción pastoral en Honduras son el conocimiento de la realidad migratoria nacional e internacional, la sensibilización y animación , la formación de agentes de pastoral de movilidad humana, la protección de los derechos de los emigrantes, la incidencia política en los temas migratorios y la asesoría al Movimiento de Laicos Scalabrinianos para ampliar las respuesta de solidaridad. Todo este trabajo se realiza en coordinación con los demás sectores de la pastoral.

Respecto a la realidad migratoria en Honduras, podemos afirmar que las causas principales del movimiento poblacional están directamente ligadas a las cuestiones económicas, desastres naturales y razones políticas. Las dos primeras provocan una fuerte migración interna tanto temporal como permanente. Por otro lado las migraciones internacionales de los hondureños, sobretodo en los años 80 derivan de causas políticas. En los últimos años Honduras ha experimentado un gran movimiento hacia Estados Unidos de forma indocumentada con un retorno forzoso de millares de personas. Solamente en el año 1999 la estadísticas hablan de 4,105 hondureños deportados de aquel país.
 


Bolivia

  Las hermanas Misioneras Scalabrinianas, desde el 2002, han iniciado una misión en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, para prestar el servicio evangélico y misionario a los migrantes. Coherentes al programa de estar atentas a defender los derechos de los migrantes y de los desplazados, sobre todo en el area de la salud, la educación y la promoción humana y cristiana, las hermanas Scalabrinianas, en estas misiones se dedican principalmente a la migración interna porque es numéricamente relevante.

La apertura de esta misión ha sido precedida de un largo contacto con los Obispos y con la acción pastoral de la Iglesia, con la finalidad de responsabilizarla también en el confronto con de los migrantes brasileňos.

El abandono de la tierra y la salida a la ciudad son siempre evidentes y siempre más dificiles de controlar. La miseria en que vive el hombre del campo lo obliga a dejar su tierra y a buscar en la ciudad un modo de sobrevivir. Las causas del progresivo empobrecimiento de la población son varias y algunas de ellas son muy notorias. Las principales son el alto indice de corrupción de la clase política, la distrubución injusta de los bienes del Estado y la privatización de las empresas y de las fuentes de ganancias. Todo esto crea una situación de mal estar económico tal, que determina el abandono del lugar de origen para buscar mas allá, una vida posible.

 La migración limítrofe es un fenómeno que se verifica ya desde algunos años. Nosotras Hermanas Scalabrinianas, estamos a la búsqueda de modos de colaboración con los ciudadanos para formar con ellos una grande fuerza en defensa de los derechos del migrante y de sus familias también, ayudadas por Entes que puden tener influencia positiva.

En Santa Cruz de la Sierra estamos empeñadas en los barrios mas emarginados donde buscamos seguir y formar sobre todo los líderes de la Pastoral Migratoria que, acercando a los habitantes del país limítrofe, se propongan construir un puente entre los países de origen y aquellos de destinación.

Pero, se sabe, que la Pastoral de la Mobilidad Humana se presenta ardua, porque esta fuera de los esquemas y requiere el cambiamento radical de nuestros modos de pensar y de nuestros procedimientos pedagógicos, por lo tanto, nos provoca a buscar y crear constantemente un modo de ser Iglesia. Es siempre más evidente, en efecto, que, como ‘mujeres consagradas’, estamos llamadas, a imitar de María presente en las bodas de Cana de Galilea, a empeñarnos con cada medio para llegar tambien nosotros a transformar el agua en vino.

Nuestro Beato fundador Juan Bautista Scalabrini, nos estimula a ser ardientes, y a volver a ser ‘sal’ y ‘luz’, y ser constructoras de esperanza evangélica, de solidaridad verdadera allá donde fuimos enviadas y anunciar que Dios Padre ama a todos sus hijos, estimulandonos a trazar un camino de fraternidad y de solidariedad donde encuentra puesto tambien la justicia.

 
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